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Notables


Notables son aquellos seres de gran valor que concibieron y dirigieron, con acierto, por años, los destinos de FLASA y la SCNLS. 

El Hermano Ginés (Dr. Pablo Mandazen Soto†)  oriundo de Aéskoa, provincia de Navarra, España. Llegó a Venezuela en la década de los treinta, y a la vez que se graduaba de Biólogo en la Universidad Central de Venezuela, UCV, fundaba la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle y posteriormente la Fundación La Salle de Ciencias Naturales, de la cual fue Presidente Honorario hasta su deceso en 2011.

Formalizó su sueño convertido en meta de vida con la creación de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, el 13 de marzo de 1940. Diez años después recibe su licenciatura en Ciencias Naturales en la Universidad Central de Venezuela, donde hace su posgrado en Zoología y se gradúa de Doctor en Ciencias, en 1952.

Ginés continuará en nuestra memoria histórica como el eterno fundador de FLASA

El Hermano Antonio, (Dr. Jesús Hoyos Fernández †), fue un biólogo venezolano, graduado en la Escuela de Biología de la Universidad Central de Venezuela, con especialidad en botánica en Lovaina y París.  Director de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle. Fundador y primer Presidente de la Asociación Venezolana de Palmas (AVEPALMAS), Director y editor de la revista NATURA desde setiembre de 1959 hasta su deceso en 2012. Como botánico publicó 15 libros sobre la Flora de Venezuela.

Como profesor alcanzó el éxito mediante la autoría de libros de texto de Biología para todos los años de Bachillerato. Perteneció a diferentes sociedades científicas y ambientalistas de Venezuela y del extranjero. Fue galardonado con diversidad de condecoraciones entre las cuales figura el "Premio Nacional de Conservación 1997"

Antonio o Jesús, da lo mismo, continuará en nuestra memoria histórica como el dedicado director de la SCNLS y NATURA.

Felipe Matos González†, biólogo graduado de la Universidad Central de Venezuela (1959), con una Maestría del Programa de Recursos para el Desarrollo de la Escuela para Graduados del IICA, Turrialba, Costa Rica (1967). Candidato al Ph.D. en Geografía de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), 1969. Larga trayectoria, desde 1949, en la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, Caracas, donde llegó a ocupar todos sus cargos directivos y responsables de sus publicaciones. Felipe estuvo entre los fundadores de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales, donde también desempeñó varios cargos directivos del 1959-65 y de 1974-76. Diversas responsabilidades en organismos oficiales de Venezuela: Asesor en el Instituto Agrario Nacional y en CONZUPLAN (1970-72). Director Adjunto y Profesor en el Instituto de Recursos Naturales de la Universidad Simón Bolívar (1971-74). Miembro del Comité Nacional del MAB y Consultor Internacional de la Unesco; también realizó consultorías para el Sierra Club Internacional y el BID. Miembro de la Comisión Técnica y del Grupo de Ecología del CONICIT (1973-1976), habiendo sido uno de los principales organizadores del Congreso Nacional de Ciencia y Tecnología celebrado en Caracas en 1975. Ocupó el cargo de Programme Officer para la América Latina en la UICN (Suiza) entre 1976-1980. Pasó luego a ocupar diversos cargos en el IICA (Costa Rica) entre 1986-1987, año en el cual fue uno de los fundadores del Departamento de Recursos Naturales de la Universidad para la Paz hasta su salida en diciembre del 2001. En noviembre del 2002 fue aceptado como asociado de Coope Sol i Dar. Es autor o co-autor de artículos botánicos publicados entre 1953-68, así como de artículos, informes, ponencias sobre temas ambientales. Fue amigo de todos, dotado con una gran modestia y calidad humana. Su viuda, Inge Matos, sus hijos y nietos le extrañan y recuerdan.

 

Liduvina Valderrama Salazar † (1947-2017) Presidenta de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle desde 2007 hasta 2017

Liduvina Valderrama Salazar, fue pionera en materia de Ecoeficiencia y Producción Limpia en el  país, del "hacer más con menos" y "separar desde el origen" hizo  su prédica y práctica de vida. La educación ambiental, especialmente dirigida a niños de "cero a cien años" (como ella decía), fue también una de sus pasiones.

En su residencia formó una legión de niños y jóvenes con quienes emprendió un programa de reciclaje y uso eficiente de energía y ellos, a través de charlas y practicas, educaban a sus familiares y a la comunidad; a este proyecto lo llamó SOL: Seguridad, Orden y Limpieza.

Iniciativas de concienciación como ésta, también la identificaron en su carrera profesional, particularmente en la industria petrolera donde trabajó por tres décadas, por ejemplo en Lagoven creó e implementó: Gota a gota que se agota; Salvar el bosque desde el escritorio; la Parranda del Papel; 3R; proyectos donde participaban  trabajadores de  todos los niveles para dar a conocer, mediante actividades lúdicas, la importancia del consumo responsable. Estas ideas luego las implementó en otras empresas, tanto públicas como privadas, del país.

 Otros de sus temas de interés y de dedicación fue promover el cambio de paradigma en los procesos de Producción de las empresas. Liduvina luchó por impulsar que el sector empresarial tomara la decisión de pasar  a un sistema de  producción circular, cero desechos, el cual imita los procesos productivos de la naturaleza donde nada se pierde, todo se reúsa y por eso se reciclan los "desperdicios".

En el plano académico ofreció su contribución al dictar seminarios, talleres, cátedras y  conferencias  en distintas unidades educativas, universidades y en foros e instituciones internacionales. También participó como miembro de organizaciones ambientales como Vitalis, Asociación Venezolana del Agua - Global Water Partnership Venezuela (AveAgua), Fundación la Salle, Asociación Civil Sendero Ecológico y en la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, de la cual fue Presidenta desde el 2007 hasta este año. En esta organización acompañó al eminente botánico hermano Jesús Hoyos Fernández y allí se reencontró con lo que siempre fue su pasión: los árboles.

Liduvina también fue asesora y colaboradora de empresas como Arbórea Consultores Ambientales, Jardines Ecológicos Topotepuy y de organizaciones gubernamentales como la Alcaldía Metropolitana de Caracas y la Alcaldía de Baruta.

En los últimos años llevaba un registro y colección de semillas de los más hermosos Araguaneyes de Caracas,  los que sembraba como regalo o tributo en ocasiones especiales (cumpleaños, nacimientos, bautizos, despedidas, etc). Así, algunos árboles en nuestra capital tienen los nombres y apellidos de sus entrañables afectos; pues como siempre decía: "los árboles nos regalan lo único que necesitamos para vivir que es: poder respirar tres veces seguido". En su  propio conuco hoy crecen moringas, araguaneyes, caobas, etc.

Dentro de los últimos proyectos que la llenaron de satisfacción se encuentran: “Árboles para la vida” y “La Magia de los árboles”, que promovió desde la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, y el  Sendero y las Charlas de ecoeficiencia en Topotepuy;  pues expresaban mejores prácticas de manera sencilla y con ello la esencia de su espíritu amoroso y fiel con la naturaleza, la gente y el Creador.

Venezuela pierde una insigne y brillante defensora de la naturaleza, perseverante, generosa y osada en sus ideas, quien siempre apostó con optimismo  a los cambios en el quehacer empresarial, a la Responsabilidad Social con enfoque de sustentabilidad y Ecoeficiencia como única vía saludable y rentable para la empresa, la gente y la naturaleza. Pierde una representante que supo mostrar ante auditorios nacionales e internacionales prácticas desarrolladas en el país como ejemplos a seguir.

Los ambientalistas perdemos su voz incansable, que en todos los medios de comunicación y ámbitos académicos, ciudadanos y familiares divulgaba y enseñaba, de manera sencilla y amena, conocimientos profundos de la aplicación de los ciclos de la naturaleza a las prácticas de la vida cotidiana de las empresas públicas y privadas y sobre todo de las escuelas.

El mundo pierde a una gran colaboradora, generosa en compartir conocimientos, referencias, publicaciones e información para mantenerse y mantener actualizados a sus compañeros y colegas, con el único objetivo de intercambiar ideas, proyectos y prácticas probadas de ecoeficiencia, y protección de la naturaleza que pudieran desarrollarse en el país.

Todos perdemos, físicamente, a una profesional quien apostaba con ahínco a la transformación de las  ciudades para el desarrollo humano sostenible, como ventana de posibilidades para la Venezuela que soñó, una mujer de profunda fe y auténticamente comprometida con el lema de la Sociedad de Ciencias Naturales La Salle: Ad Deum per Naturam  (A Dios a través de  la Naturaleza)

 

   

 

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