Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF. +++ +++ Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF. +++ +++ Bajo la Pestaña "SOCIEDAD" vaya a la página "Árboles Emblemáticos de Venezuela" para tener acceso a los enlaces al libro en línea o al archivo en PDF.

SVE CINCUENTA AÑOS EXPLORANDO LA FRONTERA CAVERNARIA DE VENEZUELA


Hace medio siglo unos jóvenes fundaron la Sociedad Venezolana de Espeleología (SVE), sabían que estaban siguiendo las huellas históricas de Alejandro de Humboldt, y lo hicieron!

 

Cuando hace medio siglo unos jóvenes fundaron la Sociedad Venezolana de Espeleología (SVE), sabían que estaban siguiendo las huellas históricas de Alejandro de Humboldt, quien describió la cueva del Guácharo. Igualmente, estaban inspirados por las cavernas imaginarias concebidas por visionarios como Julio Verne, cuando planificaron sus propios viajes extraordinarios parafraseando un «viaje al centro de Venezuela». Estimulados por su fundador, Juan Antonio Tronchoni, los investigadores de la SVE llegaron a descubrir desde verdaderos enterramientos subterráneos hasta pinturas rupestres olvidadas por nuestros ancestros indoamericanos. También reportaron fauna capaz de sobrevivir en total oscuridad, maravillas vivientes anteriormente desconocidas para Venezuela y el mundo. En cada exploración soñaban con hallar fósiles o cristales de rasgos caprichosos acumulados tras un goteo silencioso. Todas estas sorpresas siguen escondidas tras kilómetros de barro, arrastraderos, laberintos y cascadas.  

Esta perspectiva romántica de la ciencia de las cavernas no proviene de filmes hollywoodenses, es la rutina de unos aventureros que convierten sus vacaciones en un voluntariado para desentrañar la geografía más recóndita. Mientras en Venezuela no quedan nuevos picos por escalar, ni ríos aún desconocidos por navegar, ni selvas sin recorrer, sí existe un archipiélago de cavidades vírgenes que todavía no han sido transitadas por ningún humano. Es el trabajo de la SVE llegar al fondo de cada angostura, sortear derrumbes milenarios y salir ilesos para develar realidades al resto de la población. Ellos dedican sus salidas de campo a descifrar el interior de las montañas, aunque algunas personas sigan pensando que estarían buscando viejos tesoros extraviados por los conquistadores. Aquellos con vocación para explorar grutas y minas abandonadas son denominados espeleólogos, estudiosos de casco y linterna que lejos del ansia de notoriedad afrontan riesgos para colectar datos novedosos y publicarlos en sus informes.   

Sus primeras décadas fueron dedicadas a los estados Miranda y Monagas, en terrenos calizos donde afloran rocas susceptibles de disolverse para formar cavidades de dimensiones kilométricas, como la cueva Alfredo Jahn (Barlovento) y la del Guácharo (Caripe). Sus descripciones sirvieron de guía para organismos como el Instituto Nacional de Parques (Inparques), y sus mapas de retorcidas galerías hicieron soñar despiertos a generaciones de excursionistas. Posteriormente, el grupo bajó con cuerdas las aberturas verticales de Falcón y Bolívar, como el abismo o haitón del Guarataro (sierra de San Luis) y la sima Aonda (Auyantepuy). Allí descendieron por primera vez al fondo de pozos ocultos en la selva que alcanzaron 383 metros de desnivel. Luego abordaron el estado Zulia, donde en el río Socuy hallaron el mayor sistema cavernario de Venezuela, el cual alberga 9 cuevas kilométricas que suman 47 km de galerías interconectadas por un mismo drenaje subterráneo. Sus esfuerzos se editan anualmente en el Boletín de la Sociedad Venezolana de Espeleología, cuya colección impresa está siendo digitalizada en el IVIC para difundirla vía Internet.

Las investigaciones de la SVE comienzan con el levantamiento topográfico de cada localidad, midiendo todos los pasadizos descubiertos. Realizar el mapa de cada cueva les permite dar fundamento a conocimientos especializados, involucrando luego a sus geólogos, biólogos y antropólogos. Sin embargo, muchos espeleólogos y espeleólogas comenzaron sus actividades como simples excursionistas, por afición, sin títulos ni credenciales en una dinámica de apoyo mutuo. 

Adicionalmente, desde los primeros años establecieron alianzas con personal universitario nacional y colegas de otros países, organizando decenas de expediciones helitrasportadas desde Perijá hasta la frontera con Brasil. No ha sido fácil mantener viva esta asociación civil independiente, que no cuenta con patrocinio público ni privado.

A veces les preguntan, ¿para qué sirven los estudios espeleológicos? y la respuesta es que deben conocer la patria para poderla querer y proteger. Al reportar contenidos excepcionales van descifrando la importancia del subsuelo y su manto acuífero, acumulado cuando se infiltran grietas que forman reservorios de agua invisibles desde la superficie del terreno. Lo que parecen saberes teóricos cobra trascendencia al comprender que grandes ciudades como Maracaibo o Coro alimentan sus acueductos con aguas surgidas de una red de cavidades que pocos valoran. Esas cuevas también sirven de refugio y criadero a varias especies biológicas beneficiosas para la ciudadanía, como los murciélagos, que de manera natural polinizan las flores, dispersan semillas y controlan las plagas de insectos, ayudando a la regeneración de los bosques y las cosechas. Las grutas más estrechas también sirven como santuarios que preservan las huellas de nuestros antepasados, espacios donde pueden estudiar nuestro patrimonio cultural. Es así que los espeleólogos suelen asesorar para la conservación de los recursos naturales e históricos de las profundidades, ecosistemas que todavía deben ser mejor conocidos.

Al practicar su lema de llevar «luz a las tinieblas», la Sociedad Venezolana de Espeleología hoy resulta ser el grupo activo más antiguo del país y uno de los más reconocidos de Latinoamérica. Desde 1967, sus trabajos han servido como insumo para diseñar parques nacionales y rutas ecoturísticas. Compilan el Catastro Espeleológico de Venezuela, un inventario de unos 700 mapas e informes que totalizan más de 200 km de galerías topografiadas. Para conmemorar este medio siglo de actividades subterráneas la SVE está invitando a unas charlas divulgativas sobre el aspecto vivencial de una actividad que combina la aventura y la academia, además presentarán los recientes resultados científicos en las Xas Jornadas Venezolanas de Espeleología. El evento cubre todo el día Viernes 6 de octubre de 2017, en el auditorio de la Escuela de Geología, Facultad de Ingeniería de la UCV. Allí los entusiastas estudiosos del subsuelo podrán conversar por qué consideran oportuno continuar explorando bajo tierra durante otro medio siglo, y aún más.

(Interesados contactar por 

Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.  y  

https://es-la.facebook.com/svespeleoweb/ )

   
top